Una alta ejecutiva se hospeda en un hotel durante un viaje de trabajo, y al sentirse un poco “SOLA” y con una sensación de libertad que nunca habÃa sentido, decidió llamar a una de esas “empresas de acompañantes”, que reparten propaganda a la salida de los aeropuertos.
Si bien los servicios están pensados principalmente para hombres, entre los papeles que tenÃa, encontró uno que ofrecÃa literalmente el servicio masculino y en especial le llamó la atención uno que se llamaba “Ferótico”.
Después de analizar con cuidado la fotografÃa, se decidió a llamarlo. Con el folleto en sus manos -que temblaban y sudaban por la
expectativa-levantó el teléfono y marcó el número que indicaba el panfleto.
EL: -”¡Hola!”, contestó un hombre con una sensual voz.
ELLA: Hablo del hotel Libertador, habitación 421
EL: Si, si
ELLA: - Leà el folleto y veo que sabes de masajes y la verdad es que necesito que vengas a mi habitación y me des uno urgente… A decir verdad, necesito masajes relajantes, casi mimos…. No, espera, en realidad lo que quiero es ¡sexo! Tengo ganas de tener una larga sesión de sexo salvaje.
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